Coronavirus, movilidad y clima

‘No estar en, sino ser el movimiento’

Jorge Drexler

La crisis sanitaria nos obligó a estar en casa, entre tanto un silencioso cambio se desataba en el espacio público, la calma reinaba en la ciudad. Menos ruido de motores en la noche significaba menos estrés y mejor reposo. Durante el día, el silencio entregaba espacio a la naturaleza y a la serenidad. La contaminación por su lado se redujo, los ciudadanos percibimos la diferencia y las imágenes satelitales lo confirmaron,  durante el confinamiento en Nueva York, por ejemplo, la contaminación atmosférica cayó hasta en un 30%.

La tranquilidad en las rutas, incrementó la seguridad de peatones y ciclistas, los cuales encontraron un espacio que las políticas de desarrollo urbano no les había reconocido nunca antes. Naturalmente, las personas que no podían trabajar desde casa empazaron a moverse, a pie y en bicicleta – incluyéndome. Las pistas ciclables temporales que aparecieron en varias ciudades, desde Bogotá a París, parecían ser una señal de esperanza hacia la deconstrucción de la supremacía de los autos en el espacio público. Al final del confinamiento, sin embargo, una vez más las calles se inundaron con autos, los cuales se convirtieron en el transporte predilecto del distanciamiento social en varios lugares del mundo. 

¿A quién le construimos caminos?

Ahora que las campañas de vacunación del COVID-19 avanzan, acercándonos a una nueva realidad que dejará la pandemia en el pasado, imáginemos cómo nos gustaría que emergieran las ciudades de la crisis. ¿Qué nos gustaría introducir en el espacio público, más autos o más bicicletas? 

Si apreciamos la calma en la ruta, promover caminar y pedalear podría ser una oportunidad para implementar cambios significativos que nos pondrán en forma -mental y físicamente- en el largo plazo. Darle espacio al peatón y al ciclista podría favorecer los desplazamientos urbanos de la mano de un conjunto de beneficios, como prevenir el sedentarismo, promover el deporte y reducir la contaminación. 

En el 2018 -tiempos que parecen hoy arcaícos- las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del transporte correspondían al 21% del total de emisiones. Dado que el transporte por carretera es responsable de tres cuartos de las emisiones del sector, el transporte vial comercial y de pasajeros resulta ser la fuente del 15% del total de emisiones de CO2 del planeta. La crisis sanitaria forzó condiciones temporales de transporte sostenible -transporte público, caminar y pedalear-, sin embargo, limitar de forma generalizada la reducción de la circulación conlleva a serias consecuencias económicas. De todas formas, los beneficios del transporte sostenible no serán observados a no ser que sean profundos, pues los niveles atmosféricos de CO2 son tan altos  que a pesar de la pandemia, no se ha detectado ninguna variación temporal.

El transporte es una de las ventajas comunes de las aglomeraciones urbanas, hace su economía atractiva y facilita el mercado laboral. El tele-trabajo, por su lado, solo el tiempo dirá si llegó para quedarse. No obstante, la pandemia nos enseñó que garantizar la seguridad del transporte a los trabajadores esenciales es indispensable. A su vez, el transporte sostenible demostró su potencial de ofrecer movilidad efectiva -conectando a las personas con las oportunidades- y simultáneamente reduciendo las emisiones de GEI. Mejorar nuestra calidad de vida y cuidar el planeta requiere que las personas que se están movilizando a pie o en bicicleta lo sigan haciendo y que se unan más.

Referencias

Hannah Ritchie (2020) -»Cars, planes, trains: where do CO2 emissions from transport come from?» Publicado online in OurworldinData.org. Extraído de: https://ourworldindata.org/co2-emissions-from-transport

With COVID-19, the case for sustainable transport is stronger than ever (July 15, 2020) Por Arturo Ardila-Gomez. Extraído de: https://blogs.worldbank.org/transport/covid-19-case-sustainable-transport-stronger-ever 


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03-Coronavirus, movilidad y clima Un click por el planeta

El transporte es una de las ventajas comunes de las aglomeraciones urbanas, hace su economía atractiva y facilita el mercado laboral. El tele-trabajo, por su lado, solo el tiempo dirá si llegó para quedarse. No obstante, la pandemia nos enseñó que garantizar la seguridad del transporte a los trabajadores esenciales es indispensable. A su vez, el transporte sostenible demostró su potencial de ofrecer movilidad efectiva -conectando a las personas con las oportunidades- y simultáneamente reduciendo las emisiones de GEI. Mejorar nuestra calidad de vida y cuidar el planeta requiere que las personas que se están movilizando a pie o en bicicleta lo sigan haciendo y que se unan más.

Comer sin devorar la Tierra

El menú de hoy, soluciones para mañana

La alimentación juega un rol crucial para nosotros y para el planeta. De modo que el menú podría incluir nuestros gustos, restricciones y al mismo tiempo nuestras preferencias por el cuidado del medio ambiente.

La agricultura, la post-producción y la distribución de alimentos contribuyen a casi un cuarto del total de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Mientras las ‘tecnologías limpias’ buscan reducir el impacto ambiental de la demanda energética, aún no hay una sola solución viable para disminuir las emisiones de GEI del sistema de alimentación global. Pero si evaluamos nuevas opciones en cada etapa, cada uno puede contribuir al cuidado del planeta. Por ejemplo, un estudio demostró que cuando los citadinos vamos a hacer las compras caminando o en bicicleta, en lugar de auto, reducimos hasta un 84% del impacto ambiental del canasto. Pequeño esfuerzo, gran impacto!

Los ingredientes y la preparación

La ganadería y la pesca contribuyen al 31% de las emisiones de GEI, siendo el manejo del abono y las praderas, la digestión del ganado y el combustible utilizado por los barcos de pesca factores de alto impacto ambiental. Dado que no controlamos la digestión de las vacas, ni los peces en el océano, para reducir nuestro impacto ambiental podemos disminuir estas fuentes de proteína de nuestra dieta. En consecuencia, las emisiones de GEI de la alimentación se reducirían casi al 50%. Sé que el debate sobre las proteínas de origen animal tiene muchas perspectivas, tan solo resalto el hecho de que hay otras fuentes de proteína y varias culturas se han abastecido de ellas por milenios. Así que mantengamos la mente y el paladar abiertos.     

Por otro lado, la agricultura también juega un rol ambiental crucial. La conversión de bosques en tierras cultivables o praderas, el uso de fertilizantes, abonos y maquinaría, suman el 51% de las emisiones de GEI de la producción agrícola global. Una agricultura eficiente, a favor de la protección de la biodiversidad, el agua y los suelos, dependerá de diversos factores como los tipos de cultivos, la geografía, la irrigación, etc. Así que la reducción del impacto ambiental de la producción de alimentos varía en función de los cambios adoptados por los agricultores, incluyendo: cultivos orgánicos, agricultura de conservación o sistemas integrados de mejores prácticas. En respuesta, el consumo sostenible se está impulsando a través de certificaciones que informan a los consumidores sobre las medidas adoptadas por los productores. Entonces, indagar y consumir informadamente es clave para nuestra salud y la del planeta. 

Ahora, analicemos las cadenas de abastacimiento, que procesan, transportan, empacan y venden los productos a los consumidores finales, dicha cadena es responsable del 18% restante de las emisiones de GEI por alimentos. Además, desafortunadamente el 30% de la comida producida nunca llega a la mesa. Podemos hacerlo mejor. Comprar directamente a los productores, reducir nuestras exigencias, almacenar la comida correctamente, ajustar las cantidades, revisar las fechas de expiración y evitar el desperdicio en casa, son algunos ejemplos de acciones que no solo reducirían el desperdicio sino también las emisiones de GEI. 

En conclusión, reducir el impacto ambiental de nuestra alimentación depende de un menú de soluciones: cambiar la dieta,  apoyar las prácticas de producción sostenibles, favorecer los medios de transporte libres de combustibles fósiles y reducir el desperdicio. Buen provecho!

Comer sin devorar el planeta
El menú de soluciones

Referencias

Hannah Ritchie (2019) -“Food production is responsible for one-quarter of the world’s greenhouse gas emissions” Publicado online in OurworldinData.org. Extraído de: https://ourworldindata.org/food-ghg-emissions

Erratum “Reducing food’s environmental impacts through producers and consumers” por J. Poore & T. Nemecek SCIENCE22 FEB 2019


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02-Comer sin devorar la Tierra Un click por el planeta

Reducir el impacto ambiental de nuestra alimentación depende de un menú de soluciones: cambiar la dieta,  apoyar las prácticas de producción sostenibles, favorecer los medios de transporte libres de combustibles fósiles y reducir el desperdicio. Buen provecho!

Un solo planeta

Hay que jugar para ponerse serio, decía Aristóteles…

Cuando era niña imaginaba que los envoltorios de comida tirados en el suelo no le hacía bien a las hormigas que tanto me fascinaba observar. Luego, me cuestionaba sobre qué pasaría si todos botáramos los papeles al suelo todos los días … Voilà! Esa imagen fue la que motivó mi juego favorito de infancia, cuidar el medio ambiente. En ese momento ignoraba lo serio que serían los desafíos que enfrentaría la Tierra en el futuro, tales como el cambio climático, la contaminación de los suelos y el agua, la degradación de la atmósfera y la pérdida de la biodiversidad.

El impacto del bienestar

Los humanos siempre buscamos mejorar nuestra calidad de vida. Pero, ahora mientras alcanzamos el bienestar también debemos enfrentar los desafíos planetarios. Todas las actividades humanas usan y transforman recursos naturales, como aire, agua, suelo y otras formas de vida en la Tierra, para nuestro beneficio. Por ejemplo, al respirar extraemos el oxígeno del aire y expiramos dióxido de carbono. De modo que sería posible determinar el impacto ambiental de la respiración si cuantificamos el cambio en la composición del aire como respuesta del intercambio de gases. El cambio en la disponibilidad de un recurso como consecuencia de nuestras acciones es lo que llamamos impacto ambiental. 

Algunas veces el impacto ambiental es indirecto e incierto, ese el caso del cambio climático. Entender la influencia del hombre en el clima no fue fácil. Pero adoptemos esta definición de  cambio climático en 50 palabras: 

La Tierra transforma la energía lumínica visible de la luz solar en energía lumínica infrarroja, que abandona la Tierra lentamente porque es absorbida por los gases de efecto invernadero. Cuando las personas producen gases de efecto invernadero, la energía sale de la Tierra aún más lentamente -aumentando la temperatura global

traducido de: howglobalwarmingworks.org

En consecuencia al aumento de la temperatura global, se han desencadenado una serie de fenómenos climáticos que crean incertidumbre en torno a la disponibilidad de recursos naturales para el futuro. Por lo tanto, las medidas que tomemos hoy para reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y cuidar el planeta determinarán nuestro bienestar mañana. 

Come, muévete, descansa

Pensemos en nuestra rutina diaria. Partimos por despertar, comer algo y desplazarnos a estudiar/trabajar. Luego, regresar a casa, comer, dormir y el ciclo parte de nuevo! En resumen, las principales actividades que gobiernan el cotidiano son el sueño, la comida y el transporte. Uno diría que nuestro mantra es ‘come, muévete, descansa’. Ahora bien, regresemos al meollo del asunto. Si pensamos a escala social, podríamos decir que la comida que comemos, los medios de transporte que utilizamos y los inmuebles que habitamos son aspectos dominantes de nuestra vida y terminan siendo determinantes para La Vida en la Tierra. Las cifras claves de nuestra huella ecológica global así lo revelan, sumando las emisiones de GEI provenientes de la agricultura (18.0%) , el transporte (16.2%) y los inmuebles (17.5%) vemos que nuestras acciones pueden tener un efecto sobre casi el 50% del cambio climático. Esta evidencia es el motor para compartir información sobre los caminos hacia una sociedad sostenible. Solo hay un planeta, manos a la obra!

Referencias

Hannah Ritchie and Max Roser (2017) – “Emissions by sector”. Publicado online en OurWorldInData.org. Extraído de: ‘https://ourworldindata.org/emissions-by-sector’ [Recurso Online]


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01-Un solo planeta Un click por el planeta

Nuestra rutina diaria puede influenciar hasta el 50% del cambio climático, lo sabías? Entendamos a qué nos referimos cuando hablamos de impacto ambiental y qué es lo que está causando el cambio climático para saber cómo podemos mejorar nuestra relación con el medio ambiente